El gobierno pide e implora a la banca flexibilizar los desahucios, que los bancos que en muchos casis les engañaron “legalmente” aconsejándoles comprar, dándoles hipotecas que superaban incluso el 100% de tasación, ahora hagan un examen de conciencia. Sin embargo a los trabajadores se les imponen las leyes, no les pregunta y no les pide códigos de buena conducta. ¿Estos trabajadores son menos para el gobierno que los BANCOS? La respuesta es obvia SI, con mayúsculas, ¿los Bancos tienen mas crédito que los ciudadanos para este gobierno? La respuesta es SI, y cuando estos trabajadores que se sienten traicionados, al menos los que han votado al gobierno, por los recortes, las subidas de impuestos, que no tenían reflejadas en su contrato “basura”, que no es mas que su programa electoral, no obtienen mas respuestas por los representantes del PUEBLO que dentro de 4 años podrán volver a ejercer la democracia de los 4 segundos que es lo que tardas en depositar la papeleta en la urna, y que santa rita .. rita lo que se da no se quita….
Estos trabajadores cansados, hastiados tienen que tragar con todo lo que le impone ese trabajador con el pecho hinchado por las nuevas reformas, llega a casa, después de una dura jornada de trabajo, en la mayoría de las veces mal pagado, enciende la televisión y escucha al ministro de turno hablando algo parecido a “..que los que se manifiestan son extremistas de izquierdas, que son agitadores..”, abre una cerveza mientras mira con un cansancio aun mayor como los niños acaban los deberes, se consuela con las risas de los chavales, y piensa que debería estar ayudando a su mujer en las labores de casa pero ya no le quedan fuerzas, porque tiene un pluriempleo, pero ve por la ventana llegar a Juan con paso cansado, y no se alegra pero en el fondo se alegra porque no es un parado.
Al otro lado de la calle llega su amigo Juan, con un durísimo día, buscando trabajo, recorriendo obras, talleres y empresas, pateando polígonos, cuando entra su esposa esta cocinando, posa las llaves y sin saludar corre al servicio, deja correr el agua mientras el agua que echa a su cara atrapa las lagrimas que caen por su cara, también se sienta a ver la televisión, pero no puede coger una cerveza porque ya no quedan, también escucha a un señor que dice que se tiene que ir a trabajar a Laponia, y piensa donde esta eso, mira a su mujer de reojo teniendo incluso miedo de mirarle a los ojos, porque si no encuentra trabajo seguramente perderá la casa. Pero ella se sienta a su lado, le acaricia el cabello y le da un beso, es el único consuelo de ese día.
Piensa que ha sido una suerte haber usado anticonceptivos y no tener hijos. Se siente tan cansado y enfadado con los políticos y los tertulianos que hablan en la televisión , que entre marañas de palabras de izquierda o derecha , no logra desenredar, cuando solo quiere un trabajo, abraza a su mujer y se siente la persona mas afortunada por un solo segundo, por tener su amor. Pero pronto le pasa ese instante de placer, el dolor de los pies de tanto patear la calle durante todo el día le recuerda cual es su situación.
Otra vez oye el maldito tipo de Laponia con su sonrisilla insultante, acusadora que le remueve las tripas, y piensa si ese tipo tendrá hijos, y una esposa, si tendrá problemas, seguro que si, se dice mas con un deseo que en una certeza, sabe que esta pensando con odio y se lo reprocha así mismo.
Mira una vez más a su mujer, la vez muy guapa, pero ya no recuerda cuanto tiempo hace que sus mejillas no tienen aquel brillo, siente las manos ásperas por las tareas que tiene que hacer para ganar cuatro perras fregando “cuatro portales”.
Se toma un Valium para poder dormir, y por un momento antes de cerrar los ojos, que no quiere ser ese hombrecillo a pesar de ese traje que porta, parece de esos buenos que ve en los escaparates de Gran Vía, prefiere sentir la caricia de su mujer.





