Comienzo este relato con lagrimas en los ojos, por mi padre, por mi madre, por mis abuelos, son lagrimas de agradecimiento, por hacer que fuera así, recuerdo “al mio ´pa” cuando llegaba de la mina, con la cara aun tiznada con carbón, y me decía “guaje” estudia, que esto ye muy duro, yo aunque no se lo sabia decir lo admiraba, cada día tenia el tiempo justo para trabajar, y apenas tiempo para disfrutar de su familia, pero te doy “les gracies” por meter en el mi cuerpo el virus de la solidaridad.

¡¡ ASTURIAS SI!!. Este fue el grito de clase obrera española en 1962, ante la dictadura que nos oprimía, una dictadura económica igual de dura que ahora 50 años después, igual de opresora los dictados de una aristocracia próxima a la dictadura, y de los “tecnócratas” de mercado que decimos ahora. Un dictador antes, de una clase aristocrática que ahora llaman tecnócratas, pero los mismos perros con diferentes collares.
Todo guarda una correlación de hechos, aunque parezca mentira, entre aquellas fechas de hace cincuenta años aunque parezca mentira, el hacer de unos y otros era solo un ataque frontal contra la clase obrera, a la que querían esclava de los intereses que no eran otros que el de los “ricos”, y la resistencia de otros los obreros “resignada” pero sin dar un paso atrás.
Las portadas de las “gacetillas”, no se crean que eran diferentes de las de hoy mismo, por recordar, Desde la prensa del régimen el siempre amado “ABC” atacaba a los huelguistas como delincuentes. Y titulaba “La última huelga asturiana carecía de las más elementales bases dialécticas. Era puro gamberrismo subversivo.” (La crisis del carbón en Asturias. ABC. 14-9-1962). Si ustedes van a la hemeroteca podrán ver en sus palabras de hoy cosas muy parecidas a las de ayer. Lo que aun no tengo muy claro es si sus editoriales son así porque, añoran otros tiempos pasados, estamos llegando a aquellos tiempos, o escriben para los de aquel tiempo, pero lo seguro es que es no están en los tiempos que vivimos.
Igual que ahora en 1962, se estaba acumulando tanto material inflamable en los cimientos de la sociedad que bastó una chispa para encender el fuego y que éste se extendiera por toda la geografía del estado. El mismo descontento que día tras día se están ganando estos gobernantes, y que crean un estado de “excepción” en la democracia.
La Chispa salta en el “pozu” (mina) Nicolasa con el castigo a siete picadores, daba igual el motivo, lo que importaba es que los trabajadores estaban artos de sufrir en silencio. Y el motor de cualquier “huelga” obrera, nace con la solidaridad que se hace imparable, cuando se siente el olor de la amistad del que tienes al lado. Un olor de camaradería indescriptible que te embriaga y te hace caminar cuando tienes ganas de llorar, como el minero que vimos en la foto, no lloraba de miedo, no lloraba de impotencia sino de agradecimiento de saber que el que esta a tu lado no te soltara.
Y así se extendió la “huelga silenciosa”, de esos siete mineros a toda la mina, a toda la cuenca, a toda Asturias. Más de 40.000 mineros, varios miles de siderúrgicos y unos 15.000 trabajadores gijoneses de diversos sectores acaban tomando parte en los paros…que adquieren el carácter de una huelga general. La onda expansiva no se detiene, sin embargo, en Asturias, afectando a la práctica totalidad de las cuencas mineras del resto de España, a la industria vizcaína y guipuzcoana y a numerosas empresas más dispersas en otras 25 provincias“.
Ahora estamos asistiendo no solo a una unión en la distancias de las cuencas, porque nunca estuvieron separadas, sino a un movimiento de solidaridad expectante de muchos trabajadores que están esperando que triunfe una lucha obrera, que este David se pueda alzar airoso contra el gigante Goliat. Quizás si ven que Goliat flaquea de nuevo se pueda extender la lucha obrera imparable, porque los españoles para lo bueno o lo malo siempre hemos sido pioneros.
Y allá en 1962. Los paros se fueron encadenando a lo largo de las semanas, todos tenían miedo, no eran héroes solo mineros “orgullosos”, que luchaban contra un dictador que asesinaba, pero no querían ser más esclavos. Y vencieron el miedo. Bastaba con que algún minero con autoridad parara a la entrada de la mina, un par de miradas a su alrededor y rápidamente el resto iniciaba la huelga.

Muchas veces se colocaba maíz en la entrada de los pozos para avisar de la huelga e impedir la entrada de esquiroles (a los que se les llamaba “gallinas”). Una misión que solían hacer orgullosas esas mujeres que el otro día se presentaron en el Senado a defender no el trabajo de sus maridos, que también, sino la dignidad que siempre tuvieron.
Cuando se iniciaron las detenciones masivas de mineros, sus mujeres salieron a la calle desafiando a la Guardia Civil pidiendo solidaridad con los compañeros encarcelados que sumaban cientos esparcidos por varias provincias. En aquellos tiempos las mujeres no tenían los derechos que ahora, por lo que fueron “profundamente” valientes.
Pronto este movimiento afectó a otras capas de la población. La “insurrección firmada” fue la respuesta de los pensadores, intelectuales, artistas y escritores por la falta de libertades del régimen. Aquí tengo un poco de tristeza al no sentir el apoyo de esas figuras que deben abanderar estos movimientos, quizás están mas enzarzados en la Sgae, que en la lucha, aquellos que antes cantaban a su abuelo, al menos lo tendrían que recordar.
Pero como todos los “regímenes” querían morir matando. El cuatro de mayo, el gobierno de la dictadura decreta el Estado de Excepción en Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa, y, a pesar de ello, la lucha sigue extendiéndose de forma paulatina por todo el Estado español.
Y llegamos a la cuarta etapa de la marcha Negra. Intentare seguir escribiendo ayudándoos en cada etapa. Animo compañeros. Estaremos con vosotros en la última etapa, hombro con hombre, cantando a Santa Bárbara Bendita, y arrodillándonos solo ante ella, para que nos guarde de todo mal.






Los Mineros nos están marcando el camino; solo hace falta seguirlos y está el pueblo drogado con la polla del Furgoool!!